Rebasados, umbrales planetarios para la vida humana y de las demás especies: Julia Carabias

• La científica universitaria planteó una serie de sugerencias para enfrentar la problemática, por ejemplo llegar a cero en: deforestación, sobreexplotación de especies y emisiones de gases de efecto invernadero

Para el año 2100 se puede extinguir un millón de especies de plantas y animales, lo cual es parte de los efectos por el aumento de la temperatura planetaria, alertó la doctora honoris causa por la UNAM e integrante de El Colegio Nacional, Julia Carabias Lillo.

Además del alto riesgo de desaparición de varios grupos taxonómicos de animales, está el desplazamiento de las plantas hasta 10 kilómetros por año.

Hasta ahora está en peligro de extinción 41 por ciento de los anfibios, 26 por ciento de mamíferos y 34 por ciento de plantas coníferas. Con el aumento de temperatura de 1.5 grados Celsius, que ya se obtuvo en 2024, 90 por ciento de las especies endémicas del orbe experimentarán una reducción y 95 por ciento de las marinas estarán en riesgo, añadió.

De acuerdo con la universitaria, la degradación ambiental amenaza el alcance de los 17 Objetivos de Desarrollo de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sustentable.

Los relativos al cambio climático, ecosistemas marinos y terrestres son la base para lograr los demás, pero para que sus soluciones sean efectivas se requiere entender las interacciones entre ellos, atenderlas de manera simultánea (con metas alineadas, financiamiento y estableciendo tiempos), así como considerar las condiciones naturales, sociales y económicas, afirmó.

La bióloga y profesora de la Facultad de Ciencias de la UNAM también dijo que se han rebasado umbrales planetarios -marco científico que define los márgenes de seguridad para la estabilidad y habitabilidad de la Tierra frente a la actividad humana- necesarios para la vida de las personas y de las demás especies: integridad de la biósfera, calentamiento global, modificaciones en el sistema de tierras, acidificación del océano, cambio de agua dulce y flujos biogeoquímicos.

Hacia la sustentabilidad

Al participar en el seminario Emergencia Climática. Análisis de las Opiniones Consultivas de Cortes Internacionales, organizado por el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional, indicó que las metas a las que deberíamos aspirar son: llegar a cero en deforestación, sobreexplotación de especies, emisiones netas de gases de efecto invernadero, residuos y contaminación, además de restaurar y recuperar los ecosistemas.

La conservacionista ambiental consideró que para lograrlo es necesario implementar estrategias con un sistema alimentario sostenible, que tenga prácticas agrícolas sustentables, planeación ecológica y productiva, preservación de la diversidad genética, reducción de carne y productos lácteos, ordenación pesquera y disminución del desperdicio de alimentos y agua.

También conservación y uso de la biodiversidad, fortalecimiento de las áreas naturales protegidas, cadenas de mercados verdes, opciones de empleos e ingresos para quienes no tienen tierra y fomento de sistemas productivos sostenibles (manejo de suelo, ecoturismo, pesca responsable y manejo forestal sostenible).

Otras acciones son la aplicación de energías limpias y renovables, con rápida transición a sistemas con bajas emisiones de carbono en producción y consumo, inversiones que deben sextuplicarse al 2050; así como fomento de la economía circular, que debe minimizar la extracción de recursos naturales mediante el reúso, reparación, restauración y reciclado, promover el consumo sustentable y aumentar el financiamiento.

Asimismo, rediseñar ciudades resilientes, reordenar la economía local y generar fuentes de trabajo, reducir la movilidad y el congestionamiento, crear espacios de convivencia en calles iluminadas, incrementar las áreas verdes y los mercados locales. Es importante planificar, ordenar y tener políticas para cada una en distintas regiones del país o de otras naciones, propuso Carabias Lillo.

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