Las colecciones científicas son cápsulas del tiempo con datos útiles: Ángela Cuervo
• Se trata de uno de los acervos más importantes de información sobre insectos, moluscos, aves, reptiles, mamíferos; especies de plantas y hongos
En México, en los últimos 40 años, se ha registrado incremento medido de 0.85 grados de temperatura que ocasiona climas extremos, alta presencia de sequía, incendios forestales y daños severos para múltiples especies animales y vegetales, expuso la investigadora del Instituto de Biología (IB) de la UNAM, Ángela Patricia Cuervo Robayo.
Por ello, la información que aportan las colecciones científicas permite realizar estudios a largo plazo y conocer las tendencias desde el pasado hasta el presente y prospecciones.
“Son cápsulas del tiempo que resguardan datos útiles para reconstruir la biodiversidad, que hoy sufre fuerte devastación en los ecosistemas”. Es uno de los acervos más importantes de información, pues ofrece referentes específicos de insectos, moluscos, aves, reptiles, mamíferos, y también de especies de plantas y hongos, subrayó.
De acuerdo con la científica universitaria, son una biblioteca que nos revela qué tenemos como país, poseen los llamados datos primarios, es decir, registros directos sobre el tipo de ejemplar, dónde y cuándo se encontró y las coordenadas geográficas del sitio.
Ofrecen una aproximación conceptual para modelar el nicho ecológico: la función que cumple una especie dentro de su ecosistema, indagando cómo sobrevive, se alimenta, interactúa con otras y ante su entorno. Así se pueden delimitar las condiciones ambientales o abióticas en donde se encuentra, abundó.
La bióloga dictó la conferencia “Las colecciones científicas como fuentes históricas”, dentro del encuentro Panorama Actual de las Ciencias Atmosféricas 2026. Mujeres en la Ciencia, organizado por el Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático (ICAyCC).
El IB resguarda 11 Colecciones Biológicas Nacionales, 10 son zoológicas y una de plantas: el Herbario Nacional de México. Juntas albergan más de siete millones de especímenes que documentan la biodiversidad mexicana. Varias se exhiben en el Pabellón Nacional de la Biodiversidad, espacio adscrito al Instituto dentro de Ciudad Universitaria el cual combina un área museística y otra de investigación científica.
Prospectiva
A partir de estas colecciones podemos contestar preguntas asociadas a dónde están las especies, cuáles son sus rasgos, tamaños y abundancia, sus potenciales de adaptación y con quién están interactuando. Lo anterior se puede extraer de estos acervos sin necesidad de verlo directamente en campo, explicó en el auditorio Julián Adam del ICAyCC.
Cuervo Robayo dijo que se crean modelos, como la correlación de datos y las preferencias climáticas. “Las buscamos en el espacio geográfico y eso nos permite saber cómo van a cambiar estas en el tiempo”.
Además, podemos generar un análisis perspectivo de cuál podría ser un camino en la biología de las especies, según patrones que conocemos gracias a las coordenadas geográficas de las colecciones.
Estas herramientas, precisó Ángela Patricia Cuervo, se usan para planeación, conservación, evaluación de cambio climático, análisis de vacíos y definir áreas prioritarias para la conservación y temas asociados con cambio de uso de suelo, establecimiento de fábricas, etcétera.
Los análisis prospectivos de nicho ecológico han estudiado, por ejemplo, qué pasaría con el derretimiento de Groenlandia y cómo la liberación de gran cantidad de agua dulce al océano modificaría las corrientes y el clima, lo que tiene efectos notables en la biodiversidad, concluyó.
—oOo—

a.jpg)




