Expedición científica regresa del Polo Sur; analizará muestras de la Antártica

• Elsa Arellano Torres y Rafael López Martínez detallaron el trabajo realizado y el que harán en laboratorios universitarios

Con 50 kilos de muestras físico-químicas, de rocas y de lodos recolectados, el grupo científico de la UNAM -que realizó la Primera Campaña Antártica Mexicana (CAMEX-1)- indagará, por ejemplo, cómo era la configuración del planeta hace 145 millones de años y los vínculos espacio-temporales entre el ambiente marino y el glaciar y su relación con el clima global.

Rafael López Martínez y Daisy Valero Fernández, investigadores del Instituto de Geología (IG); junto con Elsa Arellano Torres y Laura Almaraz Ruiz, profesoras de la Escuela Nacional de Ciencias de la Tierra (ENCiT), volvieron de su expedición en la Antártica, ubicada en el Polo Sur.

En el Seminario del Departamento de Dinámica Terrestre Superficial del IG, compartieron sus experiencias de la labor efectuada en noviembre pasado, en el cual contaron con el apoyo del gobierno de Ucrania, país que facilitó su Estación Antártica Akademik Vernasky y el buque rompehielos Noosfera.

Elsa Arellano recordó que ese lugar es el corazón que bombea la circulación profunda de los océanos, y por ello buscan descubrir los vínculos espacio-temporales que hay entre el rubro glaciar y marino.

Explicó que a través de la circulación termohalina (corriente oceánica global impulsada por diferencias de densidad causadas por variaciones en temperatura y salinidad) se conecta el planeta visto desde el océano.

El registro paleoclimático (del clima del pasado) nos dará información sobre los procesos que han ido ocurriendo, y sobre cómo han cambiado estos con la influencia que los seres humanos hemos tenido en ese espacio, detalló.

“Hicimos muestreos de parámetros fisicoquímicos y biológicos, datos de clorofila, mediciones de oxígeno y nutrientes, además de agua de diferentes profundidades del océano, entre otros”.

También de tipo biológicos de los organismos que viven en la superficie, como bacterias; y de animales bentónicos, que habitan en el fondo de los ecosistemas acuáticos, describió la especialista y adelantó que llevarán a cabo análisis paleoceanográfico y sedimentológico.

“La sensibilidad climática de la península Antártica es muy importante, pues ahí convergen tres grandes océanos: Atlántico, Índico y Pacífico, los cuales llevan agua relativamente más cálida a ese sitio”, resaltó Arellano Torres.

Respecto a los estudios geológicos, Rafael López comentó que en la estación Vernadsky (que pertenece al grupo de las llamadas Islas Argentinas) se siguió una especie de carreteras que hacen los pingüinos al caminar para identificar ciertas rocas de interés, pues ellos no anidan en el hielo, sino en estas, por eso identifican los afloramientos (depósitos antiguos en la superficie terrestre   no   cubiertos   por   suelo   que   se   forman   por   erosión o levantamientos tectónicos).

Los científicos levantaron secciones estratigráficas y tomaron modelos para fechamiento. Ahora laborarán más de un año en laboratorios universitarios para obtener los primeros resultados de la campaña.

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