La movilidad social también fortalece la legitimidad democrática, asevera Lorena Rodríguez
• En nuestra nación, 50 por ciento de las personas que nacen en el nivel económico más bajo no lo superan, refirió Roberto Vélez Grajales
Cuando las puertas de la educación de calidad, del empleo digno y de participación social están abiertas para todas y todos, la sociedad se puede volver más dinámica, innovadora y, sobre todo, más justa, estimó la directora de la Facultad de Economía (FE) de la UNAM, Lorena Rodríguez León.
Así que la movilidad social también nos permite fortalecer la legitimidad democrática, subrayó durante la presentación del informe “Movilidad social en México 2025: la persistencia de la desigualdad de oportunidades”, con lo cual se inauguró la Cátedra Facultad de Economía-Centro de Estudios Espinosa Yglesias.
La universitaria señaló que la relevancia del cambio en la condición socioeconómica -de cara a la idea de igualdad de oportunidades- no significa que todas las personas tengan los mismos resultados, sino que cuenten con posibilidades reales para alcanzarlos.
Si perciben que el sistema les permite avanzar, aumenta la confianza en las instituciones. Por el contrario, cuando el ascenso es prácticamente imposible se profundiza la polarización, el desencanto y los posibles conflictos. “Una sociedad inmóvil podría tender a fragmentarse de manera más fácil, mientras que una móvil tiende a integrarse”, precisó.
Persistencia intergeneracional
En México se mantienen de manera estructural las desigualdades económicas: 50 por ciento de quienes nacen en el nivel más bajo no lo superan, y solo dos de cada 100 escalan al más alto, manifestó el director ejecutivo del Centro de Estudios Espinosa Yglesias, Roberto Vélez Grajales.
Al presentar el informe antes mencionado en el auditorio Narciso Bassols de la FE, precisó que 28 por ciento de las y los más pobres solamente acceden al nivel inmediato superior.
Los patrones de movilidad social son distintos a nivel regional, pues a diferencia del 50 por ciento nacional, en el norte del país 37 por ciento de quienes nacen en el nivel más bajo de recursos económicos permanecen en él, mientras que en el sur la cifra aumenta a 64 por ciento, precisó Vélez Grajales.
Ante la directora del Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional, Marcela Amaro Rosales; y el profesor de la FE, Juan Carlos Moreno Brid, añadió:
“75 por ciento de las personas con padres con primaria o menos no alcanza el promedio de escolaridad en México, que es de 9.4 años; únicamente nueve por ciento de ellas logra estudios profesionales; 36 por ciento cursan la secundaria y 16 por ciento bachillerato”. Es decir, la enseñanza también se hereda.
La persistencia intergeneracional de la pobreza por ingresos sigue siendo alta y se mantiene en 73 por ciento. “El avance en ingresos que redujo la pobreza no necesariamente alcanza para superar la posición relativa de origen”, aclaró.
Al comentar el documento, Marcela Amaro resaltó que este se ubica en el debate entre igualdad de resultados y de oportunidades, mostrando que en México casi la mitad de la desigualdad de ingresos es injusta.
A decir de Moreno Brid, tenemos una política homogénea a nivel nacional que reproduce desigualdades espaciales y asimetrías estructurales, en vez de políticas territorializadas e intervenciones más precisas. “La movilidad social no aparece solo como un problema social, sino como uno de política de desarrollo”.
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