Corredor México-Estados Unidos, el más grande del mundo en migración, afirma Juan Carlos Barrón

• El flujo estimado de personas migrantes viviendo en EUA nacidas en la República mexicana podría ser de más de 11 millones, acotó

En la próxima revisión del tratado de libre comercio entre México, Estados Unidos (EUA) y Canadá, uno de los capítulos que se sigue extrañando más es el tema de una gobernanza regional en materia del ecosistema migratorio norteamericano el cual se aborda como ideológico.

Lo anterior, de acuerdo con el director del Centro de Investigaciones sobre América del Norte de la UNAM, Juan Carlos Barrón Pastor, quien argumentó que existe en Norteamérica un sistema interconectado entre las tres naciones. Es decir, las políticas de una impactan la dinámica de las otras.

Durante la Décima Conferencia Regional de Trabajo Social y Movilidad Humana en las Américas, “Resonancias Migrantes, Respuestas Regionales ante el Impacto de las Políticas Migratorias”, organizada por la Escuela Nacional de Trabajo Social (ENTS) y la Universidad Dr. Andrés Bello de El Salvador, recordó:

Hasta 2022 habría en el planeta 281 millones de personas viviendo fuera de su país de origen, lo cual representaría 3.6 por ciento de la población mundial.

Ante la directora de la ENTS, Carmen Casas Ratia; y de la Decana de la Facultad de Posgrado y Educación Continua de la Universidad Dr. Andrés Bello de El Salvador, Ana Elizabeth Torres, Barrón Pastor subrayó que de esas migraciones el corredor México-Estados Unidos sería el que continúa como el más grande del mundo.

Con los datos del mismo año, el flujo estimado de personas migrantes viviendo en EUA nacidas en México se calcula que podría ser de más de 11 millones.

Por supuesto, agregó, ha habido una política hostil dirigida a la migración, y el segundo año de Donald Trump como presidente ha estado marcado por un fuerte antimexicanismo, antilatinismo.

“El ejemplo del medio tiempo en el Super Bowl generó alta respuesta debido a la importancia de la diversidad y la hispanidad en ese país”, subrayó Barrón Pastor. 

Hablamos de movilidades humanas: por parte de profesionales, desplazamientos forzados, existe población que tiene formas de movilidades legales, visas de trabajos temporales y solicitantes de asilo. Es un amplio espectro que es importante mantener distinguido, porque cada tipo tiene una exigencia diferente, una respuesta distinta.

Sin límites

A decir de Barrón Pastor, pareciera que la frontera entre México y EUA se ha movido y ahora está en diferentes puntos.

Ya no solamente se localiza, en el caso de nuestro país, en la línea norte con Estados Unidos y en la frontera sur en América Central, sino que los puntos de detenciones, arrestos, deportaciones, se han multiplicado por todo el territorio.

En el caso de la Unión Americana atestiguamos cómo esas acciones tienen un diseño político porque se realizan en las denominadas ciudades santuario, sitios que tienen mayoría Demócrata; es decir, parece un “castigo” a urbes como Los Ángeles, Chicago, Minnesota, Minneapolis, etcétera.

El especialista universitario también dijo que se carece de claridad en el número de personas detenidas y deportadas por el gobierno estadounidense, además de aquellas que oficialmente se registran como llegadas a México.

Hay diferencias de miles en cada dato, existen “hoyos estadísticos”, eso quiere decir que hay quienes están desaparecidos en algún punto de estos procesos -aunque legales- altamente cuestionables, y se desconoce en dónde están. Es una emergencia humanitaria en la que estamos, resaltó Barrón Pastor.

Se habla de que hay 65 mil deportaciones de Estados Unidos; 170 mil arrestos por año; y actualmente 46 mil personas en centros de detención estadounidense. La pregunta que está en el aire es cómo se generan estos negocios en colaboración con cárceles locales y con los aparatos de deportación masiva, que en realidad tienen un impacto humanitario devastador, indicó.

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